Escogí el título por el rol importante que ha desarrollado la mujer en esta área a lo largo de la historia, siendo Margaret Hamilton la principal y máxima representante de la rama de la ingeniería de Software, gracias a sus habilidades y cualidades como científica, matemática e ingeniera fue capaz de llevar a cabo y liderar la programación del sistema operativo implantado en el Apollo 11, este programa para el Apollo era capaz de supervisarse a sí mismo, todo un sacrilegio para la época. Lo que hacía llegar a una gran incertidumbre: ¿Acaso las máquinas no estaban usurpando el privilegio humano de evaluar lo imprevisible y responder rápidamente y con flexibilidad? Al igual que muchos programadores, Margaret aprendió sobre la marcha, a base de prueba y error. En ese tiempo, el término ingeniero de software no existía y ella fue la primera en acuñarlo. A sus 31 años, Margaret participó en uno de los momentos claves del Apollo 11 al evitar que la misión abortara tres minutos antes de aterrizar en la superficie lunar, ya que la computadora había enviado 1201 alarmas de 1202 que tenía el sistema. En ese momento el computador fue sobrecargado en un 15% por datos entrantes debido a que el sistema de radar de encuentro actualizó un contador involuntario, lo que derivó en un robo de ciclos del computador. En seguida se envió una alarma la cuál le decía al astronauta “Estoy sobrecargado con más tareas de las que debería hacer en éste momento y sólo voy a conservar las tareas más importantes; por ejemplo, las que se ocupan para aterrizar”. De esta forma, si la computadora no hubiera reconocido el problema y tomado acción en ello el Apollo 11 no habría alunizado. Margaret Hamilton forma parte de esa lista de pioneras de la programación.
Escogí el título por el rol importante que ha desarrollado la mujer en esta área a lo largo de la historia, siendo Margaret Hamilton la principal y máxima representante de la rama de la ingeniería de Software, gracias a sus habilidades y cualidades como científica, matemática e ingeniera fue capaz de llevar a cabo y liderar la programación del sistema operativo implantado en el Apollo 11, este programa para el Apollo era capaz de supervisarse a sí mismo, todo un sacrilegio para la época. Lo que hacía llegar a una gran incertidumbre: ¿Acaso las máquinas no estaban usurpando el privilegio humano de evaluar lo imprevisible y responder rápidamente y con flexibilidad? Al igual que muchos programadores, Margaret aprendió sobre la marcha, a base de prueba y error. En ese tiempo, el término ingeniero de software no existía y ella fue la primera en acuñarlo. A sus 31 años, Margaret participó en uno de los momentos claves del Apollo 11 al evitar que la misión abortara tres minutos antes de aterrizar en la superficie lunar, ya que la computadora había enviado 1201 alarmas de 1202 que tenía el sistema. En ese momento el computador fue sobrecargado en un 15% por datos entrantes debido a que el sistema de radar de encuentro actualizó un contador involuntario, lo que derivó en un robo de ciclos del computador. En seguida se envió una alarma la cuál le decía al astronauta “Estoy sobrecargado con más tareas de las que debería hacer en éste momento y sólo voy a conservar las tareas más importantes; por ejemplo, las que se ocupan para aterrizar”. De esta forma, si la computadora no hubiera reconocido el problema y tomado acción en ello el Apollo 11 no habría alunizado. Margaret Hamilton forma parte de esa lista de pioneras de la programación.
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