SU-CRUCERO-ZY
Suzy; tranquila, bonita.
—Un día rutinario más. Gente de miér-co-les, permiso por favor.
Pensaba y decía a la vez en voz baja, mientras caminaba temprano rumbo a la universidad, donde estudiaba una carrera que ni feliz ni triste le hacía. Tan aburrida ella, siempre de todo o de nada, como si de un cuerpo viviente carente de alma se tratara. Con una imagen mental nefasta y semipermanente en estos últimos días, sobre su última ruptura emocional con el segundo “amor de su vida”, Daryl.
Sin embargo, debido a la poca empatía que poseía con estos temas, esto no suponía algún problema grave. Seguía la vida parametrada y mecanizada que creía vagamente era su mayor ideal, se esforzaba por destacar académicamente, aunque triste a veces, triste siempre. Ella, no muy tranquila pero bonita.
Llegó el miércoles siguiente, y con este una noticia presencial: Daryl, esperaba fuera de su salón de clases, algo inquieto y con fuerte olor a cigarrillo; las 8pm.
—Hola, (pff como detesto que me encante su aroma mezclado con tabaco) dime, ¿Qué pasó?
La taquicardia los invadía, hasta se les visualizaba sutilmente ciertos espasmos en el rostro.
—Yo… ¿Recuerdas la promesa que te hice?, ya sé que te pedí un lapso de tiempo, pero creo que fue necesario para darme cuenta que realmente te necesitaba y además para culminar proyectos en mi vida.
—Uhm, y ¿Qué pretendes?, ya me hiciste daño al abandonarme.
—Vine por ti, por mi promesa, conseguí un buen trabajo estable a bordo de un crucero, sí sé que te parecerá muy apresurado pero, ¿Recuerdas nuestro gran sueño? Estoy seguro que podemos realizarlo, tú, yo, el mar, aventuras y una nueva vida. ¡Imagínate!
Cierto brillo en los ojos opacos de Suzy se empezaba a vislumbrar, aunque algo incrédula. Daryl continuó:
—Sé que además estas muy abrumada con la vida que llevas, así que te ofrezco un cambio radical, lo único que tendrías que hacer es dejar tu carrera, tu familia e irte conmigo, Yo velaré por ti.
—Sabes que aún te amo, pero siempre he sido de premeditar bien mis decisiones antes de llevarlas a cabo, eres un loco, lo siento, me-me tengo que ir.
—Si cambias de opinión mañana te espero en el puerto principal a las 8am, estaré esperándote, ¡Te amo!
Gritó mientras Suzy se alejaba desconcertada rumbo a casa.
Una noche, intempestiva y agresiva la aguardaba, pensamientos hipocondriacos y un ligero vaho de marihuana, fueron los factores detonantes para que al día siguiente casi inconsciente de sus acciones aparezca frente a Daryl en el puerto; 8 am.
Suzy; ni tranquila, ni bonita.
—¡Viniste! ¡Gracias!, sé que seremos muy felices, vamos, nos espera el cruce…
—¡Daryl! —interrumpió con voz firme—yo no me voy contigo, y realmente lo lamento por ti, pero quiero aprender a ser feliz conmigo misma, quiero realizarme, encontrar mi propio camino y mi pasión, no pienso vivir algo que no me corresponde, solo porque se acomoda a tus caprichos de turno, y mucho menos abandonar todo lo que he logrado con mi esfuerzo hasta ahora y que recién empiezo a valorar, adiós, te-te-te-me amo.
Suzy; tranquila, bonita; ensordecida por el estruendo de la bocina del crucero.
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