¿Qué tan complicado es escoger una carrera universitaria luego de salir del colegio?
"¿Me podía indicar, por favor, hacía dónde debo dirigirme
desde aquí?" preguntó Alicia. "Eso depende en gran parte de a dónde
quieras llegar", dijo el gato. "No me importa demasiado a
dónde", respondió Alicia. "Entonces, da igual hacia dónde te
dirijas", dijo el gato.”
Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll.
Desde que nacemos
nuestros padres y la sociedad misma nos tiene preparada una visión casi
predeterminada para poder ser "alguien" en la vida, producir así
algún servicio por medio de una profesión (dependiendo de nuestras afinidades,
aptitudes y vocación) y que al mismo tiempo sea factor de ingreso monetario
para poder solventar necesidades, además de tener como objetivo llegar a la realización
personal plena(independencia).
Sin embargo, con
conocimiento de causa, debo admitir que casi ningún joven al egresar del
colegio tiene una idea clara de qué es lo que realmente quiere hacer con su
vida y por ende no saber qué carrera profesional seguir. Esto no es tan
descabellado, ya que difícilmente un adolescente de 16 o 17 años está
totalmente preparado para afrontar bajo presión de su familia, el peso de la sociedad
y la vida adulta inminente; lo que a veces conlleva a tomar decisiones
prematuras y así equivocarse de carrera (si es que el objetivo es la vocación),
pero también hay quienes escogen carreras netamente por el incentivo remunerativo
futuro que les otorgará el mercado laboral de tal. Opino como solución respecto
a esto, que deberían considerar brindar a los adolescentes un lapso de tiempo provechoso
y prudente para poder reflexionar y determinar con precisión su vocación además
del apoyo permanente de la familia.
Las personas poseemos más
de un tipo de inteligencia en la que destacamos, ser conscientes de ellas
realmente ayuda bastante a tomar una elección a la hora de escoger una carrera,
así que considero importante tener conocimiento de estas siete: lingüística-verbal,
física-cinestésica, lógica-matemática, espacial, musical, interpersonal,
intrapersonal y naturalista.
Pondré mi caso como ejemplo vivencial (ya que no fue
una excepción), a los 16 años opté por seguir la carrera de Arquitectura tras
muchas dubitativas, test vocacionales que me decían solo lo que quería escuchar
y una madre cuestionando destructivamente mi elección, al final la escogí por
las aptitudes artísticas (inteligencia artística) que tenía, sin embargo, ya
estando dentro de la carrera no sentía que era algo que me apasionara realmente,
deserté de la carrera y decidí tomarme un tiempo para pensar bien. Teniendo un
poco más de experiencia y siendo más consciente de lo quería hice caso omiso a
mi predominante inteligencia lógica-matemática y también a algunas afinidades
relacionadas a ordenadores que poseía, decidí ingresar a la carrera de
Ingeniería de software, pero ya no viéndola como una decisión con rango a
equivocarme sino más bien como un paso firme a invertir mi tiempo en la
construcción de mi futuro, siguiendo algo que realmente me gusta y que estoy
segura podré explotar para bien.
Es fundamental tener
convicciones, seguridad, resiliencia y amor propio a la hora de tomar una decisión
de tal envergadura para nuestra vida, eso es ser responsables.
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